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Las personas valen más que los resultados: 3 maneras para fomentar la salud mental en el trabajo

Imágen de https://www.toptenz.net/ En un episodio de la famosa serie cómica estadounidense “The Office” Jan, la jefa del protagonista, Michael Scott, quien es el incompetente, ignorante y sumamente insensible administrador de una rama de la compañia Dunder Mifflin, en una … [ leer más ]

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Las personas valen más que los resultados: 3 maneras para fomentar la salud mental en el trabajo

30 octubre, 2020, en Recursos Humanos, Salud Mental por Andrea Aguilar Ortega
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the officeImágen de https://www.toptenz.net/

En un episodio de la famosa serie cómica estadounidense “The Office” Jan, la jefa del protagonista, Michael Scott, quien es el incompetente, ignorante y sumamente insensible administrador de una rama de la compañia Dunder Mifflin, en una de sus visitas de control decide quedarse para abrir la caja de sugerencias que Michael nunca revisa, pero que en frente de ella actúa como si lo hiciera habitualmente. Todos los empleados se juntan en el salón de conferencias, y él empieza a leer los mensajes que están dentro de la caja en voz alta.

Frustrado porque todas las sugerencias son en cuanto a su aliento a café, su mal olor corporal, etc. llega a una una sugerencia que dice, “Necesitamos una mejor manera de alcanzar a aquellas personas que están luchando contra la depresión”. Michael se ríe y dice, “De acuerdo, basta. Suficientes chistes ya. Nadie aquí está sufriendo de depresión.” Jan le dice que eso suena como algo serio, y Michael no sabe qué contestar. Dwight, el asistente de Michael, toma la nota, le da vuelta y lee en voz alta el nombre de la persona que la escribió, “Tom”. Michael responde, “Entonces sí es un chiste porque no hay nadie en la oficina con ese nombre.” Una de las trabajadoras, Phyllis, le dice “¿Tom? Él trabajaba en contabilidad hasta hace un año.” Michael hace una cara de que está tratando de recordar, y Phyllis le susurra, “Tom”, y hace una seña de una pistola a la cabeza, dando a entender que se había suicidado. Michael le responde, “Oh sí, ese tipo. Él era raro…de acuerdo, ¡leamos la próxima sugerencia!”

El éxito de esta serie, si bien la actuación y el humor son excelentes, es por lo apegadas a la realidad que son las situaciones. Claro está que, como toda serie,  tienen un cierto grado de exageración, pero es cómico y doloroso a la vez saber que probablemente todos hemos estado en situaciones parecidas.


Afortunadamente, estamos en una era en la que el término “salud mental” cada vez se vuelve más común y más parte de nuestras conversaciones. Existe una mayor conciencia acerca de la realidad de las enfermedades mentales y los estigmas han disminuido al disminuir la ignorancia, lo cual ha permitido que muchos reciban la atención que necesitan.

Si bien es responsabilidad de cada uno velar por su propia salud, tanto física como emocional y mental, cuando pensamos en los lugares de trabajo donde las personas pasan la mitad de sus días, una cantidad de horas sumamente significativa a la semana (de 40 a 48 horas, según la  BBC) hay que admitir que para las empresas este tema debería ser visto como máxima prioridad.

Si sacamos la cuenta, el trabajador promedio pasará 468,000 horas en su trabajo a lo largo de su vida. El impacto que el lugar de trabajo tiene en la vida de una persona es simplemente indiscutible. Nadie pasa en un lugar esa cantidad de horas sin ser positiva o negativamente afectado o sin afectar.

Meghan M. Biro, CEO de Talent Culture, en un artículo publicado en Forbes titulado Workplace Mental Health: 4 Keys To Fixing A Walking Contradiction escribe:

“Una encuesta del 2019 hecha por Wellable reporta que el programa de bienestar más popular en la actualidad es el de bienestar financiero (68%). Pero los empleadores esperan invertir en salud mental (58%) y el manejo del estrés (55%) más que cualquier otro aspecto del bienestar después de eso. Sin embargo, el estudio Keiser descubrió que para todo ese gasto hay muy pocos resultados tangibles, y mientras tanto, los problemas de salud mental en el trabajo y la tasa de estrés laboral siguen subiendo.”

 

Las empresas funcionan porque tienen personas. La misión y visión de una compañía podrán ser muy innovadoras, emocionantes e inspiradoras. Pero si no somos concientes y capaces de ver que las personas que trabajan con nosotros son seres humanos de carne y hueso, que tienen trasfondos únicos, situaciones dificiles, temor, pérdidas, tragedias, familias disfuncionales muchas veces, enfermedades físicas, y la lista sigue, ¿cómo entonces vamos a velar por ellos de una manera realmente apropiada? No se puede pretender hacer crecer una empresa sin tener personas que se sientan y estén saludables, no solamente física, sino mentalmente.

La salud mental, y por lo tanto la atención a la misma, debería ser vista como una necesidad y no como un lujo. Se requiere de personas capacitadas dentro de los lugares de trabajo que puedan identificar posibles señales de alguien que necesita ayuda y no necesariamente sabe cómo pedirla. En el ejemplo del principio de este artículo, el jefe notó algo extraño en su trabajador, pero por su ignoracia e insensibilidad jamás pudo ver que algo realmente andaba mal y al leer esa nota, ya era muy tarde.

“Cada 40 segundos, alguien muere por suicidio. De acuerdo a las estadísticas, el estrés laboral como las largas horas de trabajo y la tensión laboral es una de las causas principales entre los estadounidenses. El suicidio se ha convertido en una crisis de salud global y la décima causa de muerte en los Estados Unidos, tasa que ha aumentado un 30% desde 1999” (Bryan Robinson Ph. D.,Grappling With The Rise Of Work-Related Suicide During The Pandemic: How To Support Yourself And Fellow Coworkers, 5 de septiembre, 2020).

 

Estas podrán ser estadísticas de los EE.UU., pero sin duda sirven para identificar un síntoma a nivel mundial. Según la OMS, “en el mundo hay 264 millones de personas que padecen de depresión”, y no solo eso, sino que “muchas de ellas sufren también síntomas de ansiedad”. Un dato importante que también provee la OMS es que un estudio reciente concluyó que “los trastornos por depresión y por ansiedad cuestan a la economía mundial US$ 1 billón anual en pérdida de productividad.”


Los datos y estadísticas nos pueden impresionar, pero si no nos llevan a la acción, de nada sirven. ¿Cuáles son algunas cosas prácticas que podemos empezar a hacer en nuestras empresas para mejorar nuestra respuesta a favor de la salud mental de nuestros empleados?

Desarrollar una verdadera cultura de empatía

Brené Brown, excelente autora y promotora de la vulnerabilidad, en su charla en cuanto al verdadero significado de empatía dice que “La empatía alimenta la conexión. La simpatía impulsa la desconexión”. Abundan las personas que no son capaces de realmente ponerse al lado de alguien que está pasando un momento difícil. Esa capacidad de estar presente en la vida de alguien más que está luchando internamente puede salvar vidas. Eso debería ser una realidad no importa el lugar. Pero si lo llevamos al ámbito laboral, considerando cuanto tiempo de nuestras vidas pasamos allí, se vuelve una necesidad aún mayor de promover una cultura realmente empática en donde nuestros trabajadores sientan que realmente pueden contar con sus compañeros y jefes.

La línea entre lo profesional y lo personal es muchas veces difícil de ver, pero cuando entendemos que todos somos seres humanos que necesitamos conexión y relaciones, y que todos pasamos por situaciones duras, que necesitamos apoyo independientemente de nuestro rol o posición en un lugar de trabajo, logramos crear una comunidad que genuinamente vela por el bienestar del otro.

Hazte las siguientes preguntas: ¿Tiene mi lugar de trabajo una cultura empática? ¿Puedo ver esto reflejado en mis compañeros, supervisores y jefes? ¿Soy yo una persona que practica la empatía y que se preocupa por el bienestar de otros?

Entrenar a tus trabajadores para aprender a detectar señales de depresión, ansiedad y estrés laboral.

Millones y millones de personas alrededor del mundo padecen de depresión y ansiedad. Si bien las empresas deberían tener una red de profesionales disponibles que traten estos casos, podríamos crear un ambiente en el que todos tienen un entrenamiento básico para detectar señales de las enfermedades mentales más comunes y más relacionadas con el trabajo. Tal como se recomienda que todos tengan un entrenamiento básico de primeros auxilios, tener una capacitación relacionada a las enfermedades mentales y los signos y síntomas comunes de las mismas sería una manera de prevenir que el estrés impida a un trabajador desempeñarse eficientemente en el mejor de los casos, o en el peor de los casos, que una depresión termine lamentablemente en suicidio.

Hazte las siguientes preguntas: ¿Qué tan serio piensas que es el tema de la salud mental en tu lugar de trabajo, y cómo muestras esa seriedad de una manera práctica? ¿Cuántas personas tienen al menos un conocimiento básico de las enfermedades mentales y de maneras de prevenirlas en tu lugar de trabajo? ¿Qué tipo de entrenamientos se han provisto para mejorar la detección de enfermedades mentales relacionadas con el trabajo en tu lugar de empleo?

Cambiar el enfoque de rendimiento laboral

Todos queremos ver resultados. Todos queremos que nuestra empresa sea exitosa. Pero, ¿a qué costo? Si el costo es la salud mental del personal, el enfoque es el incorrecto y el precio a pagar son vidas, lo cual es muy caro.

“Los mercados altamente competitivos impulsan culturas altamente competitivas, así que revisa la tuya: ¿estás presionando demasiado a tus empleados? ¿Tus valores fundamentales son implacablemente guiados por excelencia? ¿Estás siendo demasiado desafiante, alcanzando metas demasiado ambiciosas para igualar los modelos de Google o Amazon? ¿Tu cultura de trabajo hiperproductiva desencadena el agotamiento?” (Meghan M. Biro, Workplace Mental Health: 4 Keys To Fixing A Walking Contradiction, 1 de junio, 2019).

 

La competitividad es buena hasta que la ambición por el alto rendimiento y resultados se convierte en una causa de estrés, depresión y ansiedad. Es necesario empujar a nuestros empleados a que den lo mejor de sí mismos, a que luchen por crecer como profesionales y a incrementar sus niveles de eficiencia. Pero debemos tener cuidado de que los valores sobre los que basamos este tipo de cultura sean aquellos que van a contribuir a la salud mental de cada uno y no deteriorarla.

Evaluemos nuestros lugares de trabajo y hagamos conciencia de cómo pequeños cambios en la manera en que vemos la salud mental pueden producir transformaciones que salvan vidas. Es una tarea grande, pero si realmente crecemos en nuestra empatía, nos informamos de manera adecuada y empezamos a hacer cambios en el enfoque de lo que esperamos de nuestros empleados, tendremos resultados muchísimo más positivos que los que hemos logrado ver hasta el día de hoy.


 

Bibliografía

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