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CONFIANZA Y CREDIBILIDAD DIGITAL

11 septiembre, 2014, en estilo, modernidad por Mauricio Sánchez


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el-escepticismoAntiguamente la confianza se daba por entendida, la gente hablaba de hacer honor a su palabra, decía que su palabra era ley y que los pactos, contratos y tratos bastaban con el compromiso de la palabra y un simple choque de manos.
Con el tiempo estos rituales se fueron degradando, aún hoy el choque de manos representa un acuerdo de confianza o el cierre de un trato, pero la palabra ha venido perdiendo la certeza y confianza que históricamente representaba.
Hoy en día la palabra no es suficiente, ni siquiera por poco, para representar un acuerdo. Los rituales de hoy exigen el escrito, testigos y un notario para que den fé del compromiso adquirido. Si ello, que representa una pérdida en la confianza entre las personas, en lo básico de la comunicación humana que son las relaciones interpersonales, que se podría decir de la confianza y por lo tanto de la credibilidad respecto de la información y los productos del intelecto en general que circulan por la WEB.
La confianza, siempre representa un auto de fé, mi padre decía cuando se dudaba de las calidades de políticos o autoridades, que lo mejor era suponer que sus dignidades eran merecidas, decía “es mejor creer que la gente es honrada y que se ha ganado sus dignidades, ello es mejor para la salud”.
Y en realidad la autoridad supone un auto de fé, las palabras de mi padre no eran sin una descripción de lo que es la confianza, yo voy al médico y supongo que es profesional y que estudió medicina, y voy a donde el abogado y creo que tiene su título con todas las formalidades legales.
La confianza en la autoridad siempre será un auto de fé. Se otorga autoridad.
No podría vivir dudando de todo y de todos, y aunque la vida moderna pueda llevar a ello, la realidad es que tenemos, para poder convivir, que evitar hacerlo.
Pero el problema es sencillo cuando solo se ve desde un punto de vista subjetivo, pero la cosa se complica cuando hablamos de “las verdades”, informaciones, principios, valores y prejuicios que forman parte de la cultura de la información y que como tal circulan por la red.
El problema va más allá de considerar si una mentira a punta de ser repetida se pueda convertir en verdad,

el problema es que hoy día con el auge del internet se crea un mundo paralelo dentro del cual la verdad deja de ser real.
En un reciente capítulo de “SOUTH PARK” titulado “Tienes 0 amigos en Facebook” Stan, uno de estos personajes cariredondos y ácidos, es reacio a abrir su perfil en Facebook, sus amigos lo abren por él y lo vinculan como amigo con todos los que pueden, él empieza a tener problemas con su familia y amigos reales por que le reclaman que no sea su amigo en Facebook, finalmente decide eliminar su perfil de Facebook pero la máquina no se lo permite y a través de la Webcam lo absorbe “digitalizándolo” -por decirlo así-, metiéndolo en la red, finalmente, tiene que enfrentarse a su propio perfil de Facebook -que es mucho más grande que él-, y el perfil de Facebook lo reta diciéndole “Tengo más amigos de los que tú puedas llegar a tener en la vida real”.


Me pareció muy significativa esta historia, el internet crea una realidad alterna en la cual podemos tener vidas paralelas y verdaderamente un perfil de Facebook puede llegar a cobrar vida propia.
No son pocos los casos de suplantación en la red, no solo suplantando e inflando personajes reales sino con la invención de personajes.
Por lo tanto la confianza o credibilidad del contenido en el internet resulta paradójico, en este sentido, el escéptico deja de ser tal cuando de la red se trata. Pues se encuentra frente a un monstruo de mil cabezas, frente a un dilema. O no cree en nada o cree en todo, y en el punto medio hay un elemento problemático y definitivo que depende de su propia decisión, ¿A que información le va a dar valor? ¿Qué pasa cuando sabe que la información no es cierta o completamente cierta y bien sea -por humor, ocio o morbo- decide difundirla?
Antes cuando esto ocurría generalmente se podían tomar medidas que resultaban, sino totalmente por lo menos parcialmente adecuadas, podía hacer uso de los derechos ciudadanos de réplica y de rectificación, podía en el caso de un anónimo calificarlo públicamente como un vulgar pasquín, malintencionado, tendencioso, injurioso o calumnioso. Con el auge del internet el asunto se complica, puesto que ninguna acción o medida es suficiente, los niveles de difusión son tales que el daño no se podrá contener con éstas herramientas, no es posible descalificar la información, y de ser así, las palabras y recursos para contener la información serán tan pocas e inútiles que ni siquiera serán tenidas en cuenta, pero además, que podemos decir con la aparición de medios y personajes creados para crear información falsa bien sea por humor o por sarcasmo.

El ejemplo de los árboles de pasta de los años 50
o el ejemplo de la supuesta demanda de los futbolistas colombianos tigre castillo contra el tigre falcao por el uso de su apodo, pueden ser graciosos o considerarse inofensivos dependiendo del punto de vista, pero día a día hay otros ejemplos que causan tantos perjuicios y dejan tantos lesionados que su naturaleza, si tiene algo de gracioso pierde todo sentido frente al daño causado, sobre todo para los afectados, y si bien la protección penal de la mayoría de los países contempla dichas conductas como delito, el daño causado siempre queda. Y finalmente, ¿qué nos cuentas? ¿Ayudas a redistribuir la información que te parece graciosa, verdadera o interesante?

4 comentarios para CONFIANZA Y CREDIBILIDAD DIGITAL
  • No debería usted ilustrar un artículo poniendo como ejemplo South Park, una serie de dibujos antieducativa y satánica que corrompe a nuestros jóvenes y niños, y donde solamente saben repetir malas palabras. Estoy escandalizado.

    Además, ¿cómo voy a tomarle en serio si usa dibujos animados para justificar sus argumentos?

  • Plantea ud muy bien el problema, don Mauricio. Pero, ¿cuál sería la solución? ¿Cómo saber qué podemos creer en internet y qué no? ¿Nos daría algún consejo?

    • Quiero señalar que la solución pasa por muchos matices, primero asegurarse de que la información proviene de fuentes creibles y pensar siempre en ir mas alla de la simple informaciòn, pasando por una sana dosis de malicia indígena, pero lo principal es la responsabilidad en el internet, si duda o es conciente de que la informaciòn hace o puede hacer daño para que recomendarla o reenviarla a sus contactos.

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