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Youtubers en los Museos

6 abril, 2016, en Comunicación Cultural, Museos por Ignacio Granero
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La semana pasada se celebró una nueva edición de la MuseumWeek. Desde mi punto de vista, hubo contenidos muy dignos y sorprendentes, a pesar de lo repetitiva que resulta esta iniciativa. Sin embargo, la MuseumWeek pasará a la historia en España por un evento en particular.

Sucedió el lunes. Dentro del Museo Thyssen se preparó un Periscope en el que el famoso youtuber SrFortfast entrevistaba a los visitantes de la exposición durante casi 25 minutos. Entretanto, este personaje leía los comentarios que los participantes volcaban en el directo del Periscope. La iniciativa resultó un desastre. En su blog Montaña Hurtado analiza de manera precisa los errores de este vídeo: palabras muy desafortunadas por parte del youtuber, comentarios muy fuera de lugar del público, desconocimiento del espacio en el que se hacía la performance por parte del personaje, etc.

Una imagen del Periscope del Thyssen

Una imagen del Periscope del Thyssen

Entonces, ¿se debe de limitar –o vetar- las acciones con youtubers en los Museos? Mi respuesta personal es que no. Hace unos meses el Museo del Louvre lanzó dentro de su canal de Youtube varios vídeos protagonizados por conocidos youtubers franceses. Todos son vídeos dinámicos, correctamente editados, con información válida (aunque no específicamente académica). Estos nuevos comunicadores del mundo online aportan una visión novedosa acerca del Museo francés y cuentan con un amplio respaldo del público, tal y como se puede ver en el número de reproducciones.

Axolot, un youtuber en el Louvre

Axolot, un youtuber en el Louvre

En el caso del Thyssen creo que la institución –o Twitter España, que aparece como responsable del evento según la nota de Facebook del protagonistaestuvo desacertada con varios puntos de la organización: desde la elección del comunicador (el Iñaki Gabilondo de la botellonada, tal y como se autodefine); a la elección del medio (Periscope se emite en directo, es mejor un vídeo editado y que se pueda ver antes para recortar las partes más polémicas); pasando por la preparación del sujeto (no conocía el tipo de público del Museo, ignoraba los nombres de las salas, le habían dado unas preguntas para lanzar a los visitantes que estaban mal planteadas…). Si se hubiera hecho de otra manera, la acción podría haberse convertido en algo diferente, incluso en un éxito.

Trabajar con youtubers puede ser beneficioso para el Museo, para nutrirse de nuevos puntos de vista de influencers. Muchas instituciones se equivocan pensando que sus tribunas de comunicación off y online están reservadas sólo a los académicos especialistas en Historia del Arte y Museología. La experiencia está demostrando que, cuando el Museo da voz a otros profesionales como cocineros, músicos, diseñadores, directores de cine, antropólogos, científicos, etc. para hablar de la institución, ésta se enriquece. Eso sí, hay que encontrar el tema y la herramienta adecuada y saber a qué profesionales se les pide colaboración. Porque no todo vale: del mismo modo que un grupo de rock satánico tendría un difícil encaje en un tradicional Museo de Bellas Artes, hay muchos youtubers que no combinan con las instituciones culturales.

Le Fossoyeur de Films, un youtuber en el Louvre

Le Fossoyeur de Films, un youtuber en el Louvre

El problema de los youtubers en España, sobre todo aquellos más famosos, radica en que tienen una manera particular de trabajar que quizá no sea adecuada para el Museo. Hay entrevistas en las que ellos afirman que están rechazando trabajos muy bien pagados porque no pueden utilizar su libertad, porque los censuran. En este sentido, un importante productor televisivo relató su experiencia en la pasada edición del Festival Miniput: mostró un vídeo que un youtuber había hecho para su productora y reconoció que, si fuera por ellos, habrían eliminado alguna escena que les resultó problemática, pero le habían prometido libertad de acción al comunicador. Después está la parte más que adolescente, infantiloide (con gracias del tipo caca-culo-pedo-pis), que engancha misteriosamente a su público y que desde luego no tiene cabida en el Museo. Y, por supuesto, están los “troleos” y otras polémicas entre youtubers y sus seguidores, con comportamientos cercanos al hooliganismo. Repito, este es muy a grandes rasgos la forma de operar de los más famosos youtubers españoles. (Un inciso: recientemente ha salido una noticia en la que se explica que los propios youtubers –que supongo que también crecen y maduran- se están dando cuenta del producto desastroso que han creado, puede que haya cambios en los próximos meses). También hay que reconocer que existe entre esta nueva constelación de estrellas mediáticas algunos comunicadores muy interesantes que apuestan por la calidad que sí podrían formar parte de los canales de vídeo de los Museos. Pero con preparación específica en cada uno de los proyectos para que no se vaya de las manos.

 

En resumen, el youtuber es un influencer que puede colaborar en acciones puntuales con el Museo. Dentro del nuevo ecosistema digital las instituciones ya están invitando a bloggers para que escriban sobre sus exposiciones, a periodistas musicales para que creen listas de reproducción en Spotify, a instagramers para que con sus fotografías descubran nuevas imágenes del Museo. ¿Por qué no seleccionar a los youtubers más creativos y adecuados para ofrecer su perspectiva personal y llevarla a su público?

4 comentarios para Youtubers en los Museos

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