IEBSchool - La Escuela de los Negocios y los Emprendedores

Contenido destacado del mes

La música en distintas religiones

El propio intento de definir la música desde un punto de vista neutral y abierto podría ser cuestionable desde ciertos puntos de vistas religiosos. Para ciertos cristianos, algunos tipos de música secular y músicas de otras religiones son producto del … [ leer más ]

Lo más leído

Tags

La música en distintas religiones

10 agosto, 2020, en Sin categoría por José Luis López Lorente


1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading...

El propio intento de definir la música desde un punto de vista neutral y abierto podría ser cuestionable desde ciertos puntos de vistas religiosos.

Para ciertos cristianos, algunos tipos de música secular y músicas de otras religiones son producto del diablo, y no deberían ser mencionadas sin ser condenadas; por otro lado, para el autor budista Sa Skya Pandita, toda la música merece alabanzas porque alivia el sufrimiento humano.

Algunos musulmanes objetarían una discusión de las vocalizaciones Qurʾanic y otras canciones bajo el mismo criterio, y darían connotaciones negativas a la música en general; pero algunos compositores Ṣūfī discuten la música sólo en términos de grandes alabanzas por su capacidad de permitir la máxima realización espiritual, y considerarían un enfoque neutral como evidencia de una falta de comprensión o apreciación real de los significados y valores más importantes de la música.

Si estas interesado en más contenidos sobre la religión cristiana te recomendamos este link.

Muchas religiones y culturas no tienen un concepto correspondiente a “música” o “música religiosa”. Para el Islam, al-mūsīqī (“música”) es, en principio, lo que el occidente consideraría como música secular, la cual es controversial por su potencial de desviar a los creyentes hacia distracciones sensuales; las vocalizaciones melódicas del Qurʾān y ciertas poesías religiosas no son “música”, aunque podrían ser musicales desde un aspecto estético y técnico.

Para evitar violar la integridad de una tradición al imponer un punto de vista externo disonante, podría ser mejor considerar todos los casos de presentaciones que suenan como música para el espectador ajeno, no siendo música para el espectador interno, como “para-música”.

Culturas tan diversas como las de Etiopía (Shelemay, 1982) y el Tíbet moderno han distinguido términos y conceptos para la música religiosa y la música secular, sin tener una categoría común de “música” que las una.

La música del chin Chino (un tipo de cítara), por otro lado, está claramente concebida como música, y tiene fuertes raíces en los conceptos y prácticas Confucianos y Taoístas, pero ciertamente no es “religioso”  en el mismo sentido que los cantos de los monjes en los templos budistas y taoístas.

Y, aunque el punto se presta demasiado para la distorsión y el romanticismo, es un hecho bien conocido que en muchas sociedades de cazadores, nómadas y agricultores de subsistencia a pequeña escala, donde las distinciones formales de roles son mucho menos prominentes que en las civilizaciones estatales burocratizadas, es tan difícil trazar una línea clara entre la música “sagrada” y la “secular” como lo es entre la religión y la vida cotidiana.

¿Son las canciones pigmeas de recolección de miel parte de un ritual tradicional, un entretenimiento cómico, un sistema de regulación social diseñado para asegurar y mejorar la participación universal igualitaria en la vida comunitaria, o un arte polifónico estéticamente exquisito? Esta pregunta es poco adecuada, si es que no carece de sentido alguno.

Las músicas, como las religiones, se definen de manera más significativa en sus propios términos. Junto con los aspectos de los sonidos musicales y sus relaciones estructurales, las definiciones religiosas frecuentemente toman en consideración factores tales como las leyes cosmológicas y matemáticas, el origen o la inspiración divina, los efectos psicológicos y emocionales, las implicaciones sociales y éticas, las relaciones o contrastes entre las músicas religiosas y seculares, y una amplia gama de otros elementos.

Dado que la selección de factores varía en gran medida de una tradición religiosa a otra, al igual que lo hace la importancia relativa asignada a cualquier elemento en particular, un enfoque que intente definir todas las músicas religiosas “en sus propios términos” daría como resultado un cúmulo de enfoques mutuamente incompatibles para lo que en algún nivel debe ser un tema universal, cósmico, divino o humano.

Por falta de una mejor opción, debemos discutir sobre la música y la religión en los términos más ampliamente compartidos por el rango completo de tradiciones musicales y religiosas; y estas, en primer lugar, requieren atención en los aspectos técnicos de la música y los fenómenos paramusicales que se encuentran en los contextos religiosos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

comentarios para esta entrada