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Gestión de Estres y la Ansiedad

31 julio, 2018, en Sin categoría por José Luis López Lorente


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Hoy vengo con un tema que personalmente he venido trabajando tiempo, el tema de la salud y es que en mi caso, que he sido además músico muchos años, la salud del músico es algo que me ha tenido pre-ocupado.

¿Cómo manejas el estrés, y cómo podrías encontrar las señales de un problema grave con la bebida?

Disfrutar de un vaso o dos de vino o cerveza después de un período de intensa concentración y esfuerzo es una excelente manera de relajarse.

El alcohol seda el sistema nervioso y puede hacernos sentir más sociables. No es de extrañar que los intérpretes beban alcohol como su forma favorita de relajarse después de un concierto.

Sin embargo, existe una línea delgada entre beber alcohol para relajarse y beberlo como la forma principal de manejar el estrés y la ansiedad.

Desarrollamos tolerancia, por ello cada vez necesitamos más y más alcohol para alcanzar el mismo efecto.

Podemos arrastrarlo con nosotros a medida que cambiamos nuestras reglas autoimpuestas de consumo de alcohol.

Decimos que solo bebemos los fines de semana, pero resulta que nuestro fin de semana comienza el jueves y termina el martes… Una persona puede beber sin efectos aparentes en la salud, las relaciones personales o la carrera profesional durante muchos años.

En qué punto el consumo de alcohol de una persona se vuelve problemático es muy subjetivo. Pero hay algunas señales de fuego seguro: ansiedad, sentirse abrumado, procrastinar, tener una mecha más corta de lo normal. Siempre es mejor resolver esto por ti mismo, en lugar de que te lo digan otros.

Pregúntate a ti mismo:

¿Cuál de las siguientes opciones aplica para ti?* Nunca Casi nunca Frecuentemente
Bebo porque estoy aburrido
Bebo porque mis amigos beben
Bebo porque me ayuda a relajarme luego de un concierto
Bebo porque me hace sentir bien
Bebo para olvidar mis problemas
Bebo porque me da confianza
Bebo para celebrar
Bebo porque me hace sentir a gusto
Bebo porque tengo que hacerlo
Bebo para ser sociable
Bebo porque no hay nada más que hacer
Bebo por ser amable
Bebo para ser capaz de salir al escenario
Bebo cuando estoy enojado
Bebo cuando me siento muy mal

*Adaptado del test AUDIT de la OMS.

Mientras tengas más marcas en “frecuentemente”, deberías pensar más sobre tu salud física y mental, tus relaciones personales y profesionales, ¡y tus finanzas!

Algunas maneras de reducir el consumo de alcohol

  1. Toma le decisión de reducir el consumo y haz un contrato escrito contigo mismo para dar tu máximo esfuerzo. Además, cuéntale a otros sobre esta decisión.
  2. Haz una lista de todas las razones por la que decidiste disminuir tu consumo de alcohol.
  3. Mantén un diario de tu consumo semanal. Registra cuándo y dónde bebiste, cuánto bebiste, y con quién. Añade tu consumo en unidades para la semana.
  4. Identifica tus tiempos más vulnerables del día y de la semana y con quién es más probable que estés. Identifica algún patrón en tu consumo de bebidas alcohólicas.
  5. Trabaja en una serie de reglas de bebida para ti y anótalas. Por ejemplo:
  6. Nunca beberé antes de las 8 p.m.
  7. Nunca beberé por más de tres horas seguidas.
  8. Dejaré de beber con Tony.
  9. Dejaré de beber cerveza fuerte.
  10. Ten un punto de corte diario y pasa a agua o refrescos cuando lo alcances.
  11. Disminuye la velocidad. Controle la bebida; si vas a estar en un club por tres horas y solo quieres beber tres pintas, eso significa una cada hora, quizás alternándolas con bebidas no alcohólicas. Toma sorbos más cortos. Siempre baja tu copa entre tragos. Mantente ocupado (¡Por ejemplo, juega pool!)
  12. Recompensa tus logros. Si alcanzas tus objetivos, cómprate un regalo.
  13. Busca alternativas al alcohol. Esto incluye mirar la forma en que bebes. ¿Es para reducir la ansiedad o el aburrimiento, para incrementar la confianza, o para disminuir los sentimientos de depresión? Haz algo distinto para tratar sobre estos problemas.
  14. Si sientes ansiedad, retrasa la bebida tanto como puedas. Distráete. Pon a prueba tus pensamientos: “Realmente necesito un trago”. “Patrañas. Realmente no lo necesito. Beberé un vaso de agua porque me siento tenso”.
  15. Prepárate para una recaída y no te desanimes. Los viejos hábitos son difíciles de romper. Mantén el enfoque y sigue intentándolo.

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