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¿A cuántos esclavos puedes salvar?

 Imagen de Lawendeltreppe Una de las sensaciones más habituales que tengo cuando le explico a un productor local que en FairChanges solo admitimos bienes y servicios fabricados sin esclavitud ni trabajo infantil es la de que resulta indiscutible. Pero, ¿es … [ leer más ]

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¿A cuántos esclavos puedes salvar?

15 noviembre, 2013, en Sensibilización por Cristina Palacios
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 Imagen de Lawendeltreppe

Una de las sensaciones más habituales que tengo cuando le explico a un productor local que en FairChanges solo admitimos bienes y servicios fabricados sin esclavitud ni trabajo infantil es la de que resulta indiscutible. Pero, ¿es realmente tan obvio?

Kevin Bales comienza su TED talk confesando que cuando se topó en el Londres de principios de los 90 con un panfleto que decía “Hay millones de esclavos en el mundo” estaba convencido de que era especulación. “Así que empecé un trabajo de investigación. Visité cinco países del mundo. Vi esclavos. Conocí a dueños de esclavos. Y busqué muy profundamente dentro de los negocios de la esclavitud. Porque es un crimen económico. Las personas no esclavizan a otras para hacerles daño. Lo hacen por el beneficio económico. Y debo decirles que lo que encontré en cuatro continentes diferentes fue tristemente familiar.

En 2010 el mundo llegó a la cifra de 27 millones de personas en esclavitud. El doble de la cantidad que salió de África en todo el comercio de esclavos transatlántico. 

Por si esto fuera poco, Bales añade: “Solo en Islandia y Groenlandia no encontramos casos de esclavitud“.

Además, establece la correlación entre destrucción medioambiental y esclavitud: “Nos interesa particularmente y buscamos muy cuidadosamente en lugares donde usan a los esclavos para perpetrar una fuerte destrucción ambiental. En todo el mundo, los usan para destruir el medio ambiente, cortar árboles del Amazonas, destruir áreas forestales en África Occidental, extraer y regar mercurio en sitios como Ghana y el Congo, destruir los ecosistemas costeros en Sur Asia. Hay una coincidencia espeluznante entre lo que está pasando en nuestro medio ambiente y lo que está pasando con los derechos humanos.”

Al otro lado del globo, Justin Dillon, un cantautor americano que organizaba conciertos benéficos anti-esclavitud, consiguió un paso más en la sensibilización acerca de la problemática. En 2011, tras un par de documentales que consiguieron tocar la fibra al mismísimo Departamento de Estado, creó el movimiento Slavery Footprint – la huella de la esclavitud – lanzando al mundo la pregunta: “¿Cuántos esclavos trabajan para ti?

Desde la plataforma han creado un algoritmo que determina analizando los procesos productivos e investigando los países en los que dichos procesos tienen lugar, el número mínimo de esclavos que han intervenido en el proceso productivo.

La esclavitud, o trabajo forzado, entendida como obligación al trabajo sin remuneración, con explotación económica y sin posibilidad de abandono, se produce en la mayoría de los casos cuando empleadores sin escrúpulos se aprovechan de la pobreza, los conflictos políticos, el desempleo o la corrupción.

En conocer esto está la solución. En palabras de Bales: “La liberación, y aún más importante, todo el trabajo después de la liberación, no es un evento, es un proceso. Es ayudar a las personas a construir vidas con dignidad, estabilidad, economía autónoma, ciudadanía“.

Artículo escrito por: Cristina Palacios

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