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Un caso de éxito transmedia en la ficción española: El Ministerio del Tiempo

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Un caso de éxito transmedia en la ficción española: El Ministerio del Tiempo

30 mayo, 2016, en Narrativa Transmedia por Sonia Marcos Maciá
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Voy a analizar el caso del Ministerio del Tiempo, una serie que se ha convertido, en poco tiempo, y de la mano de sus millones de seguidores en un referente de como aplicar la narrativa transmedia en un producto de ficción. El Ministerio del tiempo, creada por Pablo y Jaime Olivares y producida por RTVE, narra las aventuras de un grupo de funcionarios (una especie de “patrulla del tiempo”) adscritos a un supuesto Ministerio del Tiempo español cuya misión es viajar por las distintas épocas de la historia de España a través de una serie de puertas y resolver diferentes problemas que pueden desbaratar la “historia oficial”.

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La serie se estrenó el 24 de febrero de 2015 en La 1 y, rápidamente, empezó a contar con miles de seguidores que se autobautizaron como “Ministéricos” (primer germen del fenómeno fan en el que se ha convertido) que seguían fascinados una historia fantástica en la que la aventura y el sentido del humor (a través de constantes referencias anacrónicas a la cultura popular del siglo XX) son los pilares de la narración canónica. En pocas semanas estábamos ante un fenómeno cultural que no tardó en generar múltiples narraciones transmedia e infinidad de producciones de fanfiction

Durante la primera temporada y a raíz del (inesperado) éxito de la serie y a lo largo de su segunda (y esperemos que no última temporada) se crearon una serie contenidos, tanto oficiales como orbitales, que complementan de manera increíble la narración de la serie de TV y ofrecen una experiencia única a medida de cada usuario. Desde una web oficial en la que se pueden ver los episodios completos, encontrar fichas de los personajes principales, participar en  videoencuentros semanales con los actores/personajes de la serie, escuchar un podcast protagonizado por uno de os protagonistas o visualizar un video blog protagonizado por la secretaria Angustias (una especie de mezcla entre la Ofelia de Ibáñez y la MoneyPenny de James Bond), pasando por cuentas oficiales en las principales redes sociales (de Twitter, Facebook  e Instagram) hasta un grupo de whatsapp de “ministéricos” (en el que hay que solicitar el ingreso lo que multiplica la expectación y convierte la experiencia en algo cercano a que “te toque la lotería”). Y este universo sigue creciendo fuera de la oficialidad gracias a la proliferación de contenidos independientes creados por los fans (audios, vídeos, fanficts, parodias, foros….e, incluso, realidad virtual).

Esta es una breve semblanza de un producto, que por su propia naturaleza no deja de crecer y que puede definirse como una experiencia transmedia modélica ya que incluye los tres vértices en los que se basa la NT:

  • Universo expandido. La historia se desarrolla, no sólo a través del producto principal, la serie, sino que aglutina multitud de productos complementarios y paralelos (podcasts, blogs, libros, etc.)
  • Experiencia del Usuario. El consumidor (consumer) se imbuye de la atmósfera creada, no sólo consume los productos, sino que participa de manera activa (prosumer) a través de opiniones o creando sus propio contenido y, por tanto, su propio ecosistema dentro del universo ministérico. Hay que reseñar la importancia que tuvo la presión de los fans en  la renovación de una segunda temporada de El Ministerio del Tiempo
  • Autonomía. Es cierto que los productos “oficiales” son más complementarios que autónomos, pero los contenidos producidos por los fans pueden consumirse manera autónoma, sin necesidad de seguir el producto principal.

Asimismo se identifican varias de las características que definen una experiencia transmedia según Henri Jenkins y que son la expansión y la profundidad (es innegable la viralidad de la historia) la continuidad y la multiplicidad (los personajes y las historias paralelas mantienen la coherencia argumental), inmersión y extrabilidad (esta característica se define perfectamente en la continua referencia a la cultura popular que ayuda a sentir la historia de manera muy cercana convirtiéndola en algo cercano y entendible), construcción de mundos (el universo del Ministerio del Tiempo está lleno de detalles que conforman el universo y lo definen: las puertas, el propio ministerio, el pozo que da acceso a las puertas, personajes recurrentes e indispensables como Velazquez, etc.), serialidad (definida por los medios y plataformas descritos a lo largo de este post), subjetividad (la historia original protagonizada por los tres miembros principales de la patrulla, se expande con el desarrollo de historias protagonizadas por personajes secundarios pero vitales como la secretaria Angustias) y realización (las NT se caracterizan por el rol activo que tiene el usuario para expandir la historia original, algo que en el caso del Ministerio del Tiempo es indudable).

Si has leído el post hasta este punto, te habrás dado cuenta que soy una fiel seguidora del universo ministérico. He visto todos los episodios, me rio y disfruto de lo lindo leyendo los tuits que los seguidores publican en twitter, no me pierdo el weblog de Angustias (me encanta su carácter práctico, su sentido del humor y su humanidad)…..eso si, no soy prosumer, de momento no he creado ningún contenido, ni (lo confieso) posteado ningún tweet.

En conclusión creo que se trata de un producto fantástico, más aún cuando está producido por un ente público (lo cual no suele ser, desgraciadamente, habitual). Su factura técnica es irreprochable, tanto en lo relativo a la serie como el resto de los productos “oficiales”. Ha conseguido poner a la historia (esa asignatura con tan mala fama por espesa y aburrida y de la que yo misma soy licenciada) en las redes sociales gracias lo cual Lope de Vega y Velázquez han sido trending topic. El personaje de Irene Larra, otro de los secundarios vitales de la historia, ha conseguido la visibilización y normalización de las lesbianas en la ficción española. Ha movilizado a cientos de miles de seguidores que escriben historias paralelas, realizan increíbles ilustraciones, graban divertidísimas parodias.

FanArt de Álex Muñoz (@Alex_Spooky

FanArt de Álex Muñoz (@Alex_Spooky

En cuanto a sus puntos débiles, he decidido citar a su propio creador, Javier Olivares: “No habrá una verdadera evolución si no dejamos de hacer capítulos de 70 minutos, si no dejamos de lado únicamente la ficción de entretenimiento y le añadimos un “concepto. Personalmente, creo que falta la figura del showrunner, que es la clave de cualquier ficción a nivel mundial”. “Les sobra tiempo, les falta hablar de temas reales y actuales y les falta el sello de sus creadores, ahora tienen el sello de la cadena o de la productora, pero no de sus creadores”.

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