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Cómo conseguir la manicura perfecta

27 enero, 2018, en Belleza por Néstor Amorín
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¿Por qué no dotarlas de un ritual propio? Nada lo impide.
Pero sí alguien, nosotros. Merecen tanto mimo como esa “beauty
mark” bien situada. Derrochan sensualidad, tratémoslas como tal.

Tú también puedes lucir unas uñas perfectas

Ritual para obtener una manicura perfecta

Las uñas, ese gran olvidado en nuestra rutina diaria. Les debemos un respeto equiparable al de nuestro cutis. Si hidratamos cara y cuerpo después del baño, uñas y cutículas merecen beber de un elixir (o varios) creado expresamente para ellas, o inventado por nosotras. El caso es lucirlas sanas y brillantes. Si luego queremos un color u otro en función de nuestro outfit, una cita, entrevista de trabajo, reunión con amigas o un desengaño (los hay y siempre acaban por desbancar a nuestro color preferido hasta que se nos pase el disgusto), elegiremos el más adecuado para cada situación. Atentas, haced caso a estos consejos y estaréis listas para fascinar.

Empecemos por lo básico

Seamos sensatos. Lo primero que hay que hacer es cortarlas. Y debemos hacerlo sin excusa una vez por semana, o cada quince días. Dependerá del largo que elijamos. Cada siete días crecen de uno a tres milímetros. Mi consejo: coged vuestra agenda y anotar la fecha del último cortado para tenerlas siempre igual. Si no sois nada metódicas, otra opción es fijarse en ellas a diario, sin influencias temporales, y proceder según la curvatura que formen y su longitud deseada.

¡Ten a mano una lima!

Su limado es la segunda parte esencial. Nunca presentarán buen aspecto sin antes pasar por un buen taller de lijado. Su alisado, sin raspaduras, hará las delicias de aquel que acaricies melosamente sin importar el roce, suave o revoltoso. Cuadradas, redondas, picudas, ¡qué mas da! Lo importante es tener clara su forma. Otro consejo: saliros de vuestra zona de confort. Si sois atrevidos, la forma triangular acabada en punta os dará un aspecto felino de lo más conquistador. Nunca utilicéis el cortador de uñas; la fricción en exceso no solo produce escamas, induce a su rotura.

Merecen ser hidratadas. Debemos hacerlo tras su lavado. La humectación de una crema de manos evitará que se resequen favoreciendo su crecimiento. Aumentará su fortaleza y salud si no abusamos de los guantes ni del agua muy caliente. Si vas a la piscina, protégelas del cloro y si te tuestas al sol, recurre a su hidratación.

Tu gran secreto: la prebase

Disponible en perfumerías o droguerías, no solo les da un brillo particular,
al igual que en el rostro prolonga la vida del esmalte y evita su cuarteo. Si las ves amarillentas, puede haber varias razones que lo expliquen: que el esmalte dificulta su respiración (si, no tienen poros visibles pero ellas también se asfixian) al ser muy pigmentado y usado sin intervalos, que estén muy resecas (en ese caso olvidaste el paso tres, chorlito), que la edad avanzada se manifieste cruelmente como su espejo o bien que estés abusando del tabaco (mal asunto para el consumidor y su organismo, que luce avejentado). ¿Qué solución os damos? Remojamos las uñas en un diluído de pastillas efervescentes (no valen aspirinas) y agua. Esperamos media hora, secamos, hidratamos y evitamos esmaltes por unos días (en tiempos de continencia, apuesta por el brillo transparente). Como segunda opción: toma un algodón y frótalas con vinagre blanco. Verás que suavidad.

Jamás retires las cutículas; son nuestro escudo anti gérmenes. No da mala suerte pero se infectan. En su defecto, proponemos algún aceite removedor. Empújalas hacia afuera con sutileza mediante un palito de naranjo o cualquier alternativa estrecha no punzante.

La vaselina, tu mejor aliada

La mascarilla más recurrida y que nunca defrauda sería el petroleum jelly (también
nombrado vaselina). Masajea las zonas con tiento, igual que en la rutina de rostro y cabello, en movimientos circulares favoreciendo su penetración, aplica la hidratante y enfúndate unos guantes cien por cien algodón para dormir. A la mañana siguiente, suavidad y luminosidad naturales te harán repetir.

Do’s & don’ts más comunes

No las muerdas ni uses como abrelatas. Se ablandan y se
rompen antes. Tampoco abuses de la acetona, en su lugar, apuesta por los paños mojados en aceite. Como aporte vigorizante, pásate a la vitamina A. Presente en suplementos alimenticios, lácteos, vegetales, fruta (melón y albaricoque) y alimentos de origen animal (pescado, pollo, ternera y pavo), te ayudarán a recobrar su fortaleza y mocedad. Si prefieres un esmalte duradero, el vinagre blanco vuelve a ser tu fiel aliado. Un recipiente con agua y varios cubitos de hielo te ayudarán a secar la tinta cuando vas muy apurada. Tu secreto para endurecerlas será un producto milagro, gran denostado por su aroma, el ajo. El mismo, aplicado en forma de zumo dentro del esmalte, o machacado como pasta sobre las uñas, será tu secreto para curtirlas. Alternativas aparte, serían: la infusión de cola de caballo, mediante inmersión de quince minutos, o bien varias gotas de limón y yodo blanco mezcladas con ajo recién triturado; una prebase perfecta.

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