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Una pregunta simple: ¿te gusta conducir?

30 diciembre, 2018, en Creatividad, Publicidad por alvaro ellakuría


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“Lo simple es la última sofisticación”. Leonardo Da Vinci. 

Te muestro dos ejemplos que seguramente has visto en revistas y en TV.

El anuncio de LONGINES, donde aparece Audrey Hepburn, reza: “la elegancia es  una actitud”. Ella lleva un vestido negro ajustado a todo  su cuerpo, mostrando perfectamente sus curvas.  A su lado el reloj, con una correa negra que cuelga en vertical, emula las curvas de la actriz. El paralelo, la sofisticación y el erotismo del reloj, se deja ver perfectamente.

Por otra parte, en TV, he visto un anuncio que ejemplifica lo que debe de ser un anuncio “kiss” con éxito. El de BMW: “¿te gusta conducir?”

¿a quién se dirige? A un usuario que recibe cientos de mensajes acerca del mejor automóvil, el cual, tan sólo con un criterio técnico, es muy difícil que tome una decisión. En primer lugar es un anuncio balsámico: te permite un descanso en medio de los contenidos televisivos; invita a soñar apelando a la imaginación, porque muestra la carretera con su poder visual;  toca las emociones, porque muestra una música minimalista que sugiere; en una palabra es un anuncio bello.

La publicidad potencialmente constituye una interrupción.  El trabajo de los creativos tiene que combatir esto, tratando al usuario con respeto, es decir, captando su real  interés a través de sus innatas características; por ejemplo, su capacidad de soñar siéndole útil, (soñar de forma edificante) porque así le facilitas una elección bien tomada. ¿Se puede conseguir esto con una historia larga o una >> breve cápsula inteligente << ?

Un “impacto claro, corto y conciso, que invite a la experiencia” como plantea el Profesor, es por lo que me he decantado porque creo que es lo que funciona.

Para reflejar las virtudes de esta elección, he colocado el ejemplo de la  campaña de “bmw”, porque pienso que queda bien reflejadas. Bosquejándolas y al mismo tiempo como argumento, serían éstas: el anuncio o pieza publicitaria, tiene que ser memorable, o que se recuerde fácilmente. (¿alguien ha olvidado “¿te gusta conducir?”. Por cierto, ¿no conducimos todos?) Debería contener un mensaje creíble: lo es porque tu gusto por la conducción, es suficiente para disfrutar de esos paisajes.

Ademàs tiene que ser bello, estético y también entretenido. Porque si estás viendo un programa de tertulianos combativos, o una película de acción, o las noticias, con su carga emocional, necesitas un descanso, un clip balsámico, no una historia larga o complicada. Si es posible, que venga contenida en una cápsula refinada, de modo que el público, sienta que su capacidad de ver y sentir es notable y esto le ayude a sentirse empoderado para luego decidir.

Bajo mi punto de vista, este vaivén de lo emocional y lo racional, lleva aparejado la posibilidad de que los mecanismos propios de ese público actúen, porque le estás halagando, (idealmente, insinuándole sus capacidades) ya que le recuerdas su capacidad para tomar una decisión, impulsada además, por una pieza refinada.

Pienso que estás características constituyen la “creatividad” con mayúsculas, en una pieza publicitaria, por tanto, con más posibilidades de impactar de forma efectiva.

Alvaro Ellacuría Delgado

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